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MAYO

26 Lunes
21.00 h.
Inicio venta 17/03/14
Precio único 10 €
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MÚSICA FOLCLÓRICA HÚNGARA

MÚSICA FOLCLÓRICA HÚNGARA

                                                                                                              Información general del II ciclo Málaga Clásica

I
BÉLA BARTÓK (1881-1945)
“Contrasts” para violín, clarinete y piano
Regi Papa violín Christine Carter clarinete Anna Petrova piano

ANTONÍN DVOřÁK (1841-1904)
Selección de Zigeunerlieder (Canciones gitanas), Op. 55
Aurelio Gabaldón tenor Edvinas Minkstimas piano

MAURICE RAVEL (1875-1937)
Tzigane
Anna Margrethe Nilsen violín Christopher Schmitt piano

II
JOHANNES BRAHMS (1833-1897)
Cuarteto para piano y cuerdas en sol menor, Op. 25
Jesús Reina violín Matthew Lipman viola Hiro Matsuo violonchelo
Edvinas Minkstimas piano

Banda húngara
Janos Sandor violín Bela Horvath clarinete Henrik Vajda viola Andor Boni contrabajo
Entre las diversas músicas y danzas húngaras se encuentran el verbunkos (originada en la música que se solía tocar en los reclutamientos militares), la csárdás (procedente del verbunkos) y la nóta (música húngara interpretada en el estilo gitano).
En el siglo XX, los compositores húngaros se influenciaron por la tradición musical de su nación, que se convertiría en una fuente directa de inspiración. Este hecho perduró y motivó que el folclore se hiciera parte de la identidad de la música clásica de Hungría. Al pianista y compositor húngaro Béla Bartók le fascinaron las melodías folclóricas y la cultura que las rodeaba. Él y su compatriota Kodály viajaron por todo el país buscándolas y escuchándolas para luego archivarlas y utilizarlas en su música. Béla Bartók fue uno de los fundadores de la etnomusicología y se le considera uno de los compositores más célebres del siglo XXI.
Pero la cultura húngara ha sido una gran influencia en otros muchos compositores y países. No sólo el folclore húngaro sino también –y tal vez sobre todo– la modalidad de música gitana que habitualmente se relaciona con Hungría. El compositor checo Dvořák le rindió homenaje con sus ‘Zigeunerlieder’ o ‘Canciones gitanas’ y el músico francés Ravel compuso obras como Tzigane, claramente fascinado por la improvisación y los sonidos que brotan de ese estilo musical. Concretamente Bartók y Ravel imitan cualidades del idioma húngaro en sus ritmos, haciendo de la música algo casi hablado, mientras Dvořák se centra más en la canción y simple belleza de sus melodías.
Brahms fue una figura muy importante para la inclusión de la música de Hungría en el repertorio composicional. Sus ‘Danzas húngaras’ (realmente adaptaciones de canciones populares) fueron parte de su gran testamento sobre lo que significaba esta cultura para él. Tal vez por su amistad con Joachim, violinista húngaro, y por la cercanía de Viena a Budapest, la música gitana húngara se abre lugar en gran parte del repertorio del compositor, siendo el ejemplo más claro en este programa el ‘rondó’ de su Cuarteto para piano y cuerdas en sol menor.